Sin darnos cuenta Vamos avanzando hacia los días grandes de nuestra fe. Que se inicia con la Cuaresma que es camino y plegaria. Y así, hoy, en este Cuarto Domingo de Cuaresma, la Palabra de Dios nos habla del encuentro de Jesús y Nicodemo. Y es un momento, de gran belleza y emoción, que marcó para siempre al senador judío. Lo hemos dicho otras veces: Nicodemo fue discípulo de Jesús desde entonces hasta el final. Luego, cuando de la Muerte en Cruz, Nicodemo, junto a José de Arimatea, recogieron el cuerpo de Jesús y le dieron sepultura. Discípulos valientes de la más difícil “última hora”, aquella en la que la mayoría abandonó a Jesús.